Reconversión Expo ¿Inviable económicamente?
A raíz de lo que se ha ido conociendo sobre la renuncia de la mayoría de empresas comprometidas a adquirir edificios en el futuro parque empresarial de la Expos urgen una serie de dudas no menores sobre la viabilidad económica de la propuesta.
Cuentas cantan: la reconversión de la Expo en un parque empresarial costará cerca de 200 millones de euros, pero a estas alturas, con las obras en marcha, solo se cuenta con poco más de 37 millones de euros de ingresos comprometidos y las primeras obras a realizar en el parque empresarial ya ascienden a 47 millones.
Con los ingresos que ahora están garantizados, ya sea por las compras firmadas (Banco Popular y Grupo Jorge, 6,7 millones de euros) o las opciones que siguen en pie (DKV y RTVE, por más de 30 millones), no se podría pagar siquiera las obras de reconversión ya ejecutadas y adjudicadas en el recinto de Ranillas, que ya generan una deuda de 10 millones. A ellas se suma la licitación en curso de las instalaciones de los edificios junto a la Ronda del Rabal por un importe superior a los 14,5 millones.
Las declaraciones de la sociedad pública Expo Zaragoza Empresarial resultan un tanto curiosa, puesto que optan por negar la mayor y minimizar el pinchazo inmobiliario, que en estos momentos deja la presencia de empresas privadas en solo un 8% de la superficie del parque cuando lo reservado hace dos años rondaba el 25%. Fuentes oficiales mostraron “un cierto optimismo” en poder salvar las diferencias con Master-D, que exige renegociar muy a la baja las condiciones económicas, lo que podría hacer que se vendiera por menos del precio de coste los edificios expo.
A esta cuestión hay que añadir otras como el ‘agujero’ económico que asumirán las arcas autonómicas al haber negociado la DGA la devolución de la deuda histórica con los suelos de la Expo. Una DGA que, además, va a tener que quedarse con buena parte de las instalaciones, reformarlas por un coste considerable y ver qué hace con ellas, porque muchos departamentos no ven nada clara su posible ubicación en el Meandro de Ranillas.
Nos queda también, escuchando a las diferentes partes, la sensación de “escurrir el bulto” como sea que se traduce en la actuación del Estado Central, que se ha desentendido totalmente del futuro del recinto, cediendo los suelos a la DGA, de la propia DGA que echa el problema a la Sociedad Expoagua, de la que también forman parte (Curioso), del Ayuntamiento que, de momento guarda un sospechoso silencia y de los partidos de oposición que aplaudieron la Expo y ahora se deshacen en críticas oportunistas.

Imagen aérea del recinto (Fuente: Heraldo de Aragón)


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