Recinto Expo ¿Quién da menos?
Cuatro meses lleva Expoagua sin vender un solo metro de los edificios que fueron la Expo y que ahora iban a ser el parque empresarial. En principio solo reservaba edificios y plantas, pero firmará ya espacios a partir de 100 m2. Parece que la Expo se acaba de enterar que hay crisis cuando aún queda la mitad de la superficie del futuro parque sin reservar.

ANTES

AHORA
La cúpula de la muestra había limitado hasta ahora la política de comercialización, hasta el punto de que solo firmaba compraventas de edificios o plantas enteras, pero ha decidido abrir mercado a todas las inmobiliarias que lo deseen y se venderán espacios a cualquier particular a partir de cien metros cuadrados. La pretensión inicial era vender todos los edificios frente a la Ronda del Rabal, que suman la mitad del parque empresarial, a grandes empresas y reservar los situados junto a la avenida de Ranillas a la DGA, para lo que aún queda la firma y que la DGA se aclare sobre qué piensa hacer con su recompra (No olvidemos que esta institución ya puso buena cantidad de pasta para la Expo).
Así pues, cuatro de los cinco pabellones situados frente al Ebro siguen sin venderse y se quieren dejar ya para pequeños compradores.
También se ha evaporado la exclusiva de venta de las dos inmobiliarias, King Sturge y John Lang LaSalle, que se encargaban de comercializar el recinto de Ranillas. La sociedad pública Expoagua rescindió el contrato a finales del año pasado y ha asumido directamente la venta, aunque deja abierta la colaboración con cualquier inmobiliaria, incluidas las dos que tenían la exclusiva.
Las dos inmobiliarias tan solo llegaron a cerrar dos operaciones, las de menor superficie: la del Banco Popular (King Sturge) y la del Colegio de Ingenieros Técnicos Industriales (John Lang LaSalle), las únicas que afectaban únicamente a plantas, junto la reservada por RTVE. El resto de ventas son de edificios, firmadas directamente por Expoagua con Master-D, Grupo Jorge y DKV Seguros.
Queda por ver con qué se va a tener que quedar, le guste o no, el Gobierno de Aragón, que podría llegar hasta los 60.000 metros cuadrados, a la espera aún de saber que departamentos de la DGA irán a ese espacio. Además de los pabellones situados frente a la avenida de Ranillas pretende adquirir uno de los edificios Ebro. A partir de ese momento, la sociedad pública que herede Ranillas tras la disolución de Expoagua (prevista para mediados de marzo) podrá lanzar la venta al por menor del resto del recinto.
Pese a la imagen de tranquilidad que se pretende transmitir desde Expoagua lo cierto es que la venta se antoja correosa de momento y que va a terminar siendo prácticamente un saldo, condicionado a un repunte del mercado o bien a bajar los precios de forma progresiva si no se quiere cosechar un estrepitoso fracaso de ventas. A tod@s nos viene a la memoria Sevilla, donde, tras su Expo, muchos pabellones se han quedado parados hasta el punto de aún hoy día, 17 años después, existir espacios sin uso.


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