La telecabina eterna
Que sí, que sigue allí.
Aunque hace meses que se decidió el desmontaje de la ruinosa telecabina de la Expo parece que nadie se ha dado por enterado de que desde septiembre de 2011 hay autorización para desmontar el artilugio y que lleva más de diez meses sin funcionamiento pero las fechas de su traslado y desmontaje son todavía una incógnita.
De esta manera se confirmará que la telecabina que iba de ningún sitio a ninguna parte seguirá donde está y sin uso alguno un largo tiempo.
De hecho, desde Aramón aseguran no tener prisa para realizarlo –ya no llegan a esta temporada que acaba de comenzar– y el propio Ayuntamiento de Zaragoza duda de que el desmontaje se produzca a tiempo para estar operativa en pistas el próximo invierno.
Este dispositivo, que costó 12 millones de euros, lleva cerrado al público desde el pasado mes de febrero. Y en septiembre el Ayuntamiento de Zaragoza dio permiso a Aramón para proceder a su desmontaje, una operación cara, que ronda el millón de euros.
Mucho dinero para un equipamiento que acumuló un déficit de casi cuatro millones de euros en dos años (2009 y 2010) y que solo obtuvo la rentabilidad prevista durante los meses de la muestra internacional, tal y como era de esperar.
Y el desmontaje correrá a cargo de Aramón, con lo que todo vuelve, una vez más, a las arcas públicas, dado que la sociedad de la nieve está participada en un 50% por el Gobierno de Aragón, que se está convirtiendo en uno de los grandes paganos de la post-Expo.


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