El azud derrochón
Para quien ande mal de memoria. El azud del Ebro, esa obra que en principio iba a pagar Endesa y que terminó sufragando al cien por cien el Ayuntamiento de Zaragoza, arrastrará mientras exista gastos difíciles de cuantificar a largo plazo.

Pero a corto plazo ya sabemos que los próximos cuatro años el mantenimiento brincará 1.200.000 euros, a razón de 310.000 euros por año, a los que se añaden los 15.000 que, como mínimo, costará el dragado anual del río para que naveguen los barquitos de Belloch. Gastos que se pueden incrementar si hay pérdidas, dado que en el contrato se garantiza el equilibrio económico a la contratista, Turismo Ebro Fluvial.
El mantenimiento, volviendo al principio, al igual que su construcción, no iba a costar dinero a la ciudad porque la eléctrica Endesa asumía el proyecto y, a cambio, podría explotar una pequeña central hidroeléctrica, cuya capacidad de producir electricidad era inferior a los costes de mantenimiento y explotación, según se supo más tarde.
Al final, el coste de la obra y el mantenimiento fue asumido íntegramente por la ciudad y subcontratado a la empresa Gestión de Aguas de Aragón, conservación que estaba hasta el momento en manos de las empresas que construyeron el azud y que ya se han desentendido del mismo.
Gestión de Aguas, aparte de cobrar la factura, se encarga del mantenimiento de la represa, que permanece con las compuertas abiertas la mayor parte del año, represando el agua en la temporada estival, en principio para que los barquitos de Belloch naveguen, puesto que se renunció a la central hidroeléctrica y hasta el momento no se le conoce ninguna otra utilidad.
Para curarse en salud, la empresa también se hará cargo de estudios periódicos de flora y fauna del río, seriamente esquilmada tras los sucesivos dragados.


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