El acuario fluvial también perdiendo
Si no fuera por los grupos escolares y los jubilados probablemente el acuario fluvial de Zaragoza, que se nos vendió como el más grande de Europa, estaría ahora mismo recibiendo una cantidad exigua de visitantes.
De hecho, con las cifras actuales, sus gestores admiten que apenas permite hacer frente a los costes propios de la explotación y mantenimiento.

A nadie se le ocurrió, por lo visto, que tras la Expo este edificio iba a quedar aislado y, aún con un cierto interés turístico, no deja de estar situado en Zaragoza, una ciudad donde la afluencia de visitantes se sitúa en la zona centro, especialmente el casco histórico.
El entorno que ahora mismo rodea el acuario es el de una obra permanente, lo que no lo convierte en ningún espacio idílico precisamente, con excavadoras y una constante polvareda.
Se ha pasado de los dos millones de visitantes que tuvo en la Expo a solo 90.000 en el último año , mientras la previsión era de 150.000. Por eso los responsables del acuario fluvial de Zaragoza, han decidido, cuando se cumplen dos años de su apertura, cambiar de estrategia comercial para intentar atraer a más público e intentar que este año la afluencia se pueda incrementar hasta los 120.000 visitantes, un 25% más.
Así pues se ponen en colaboración con una de las chorradas estrella heredadas de la Expo, los barquitos del Ebro, para un billete combinado al precio de 16 euros con la entrada al acuario, que tampoco es que sea precisamente económico.
Eso y perpetuar la barbarie de especies encerradas, como añadir monos en pabellones que están completamente cerrados al aire exterior.


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