Aragón es hiperlandia
Zaragoza tiene ya 8 grandes hiper en su entorno, alguno de ellos incluso dentro de la ciudad y dos de ellos de tamaño descomunal como es Pla-Za Imperial y Puerto Venecia-Ikea. Está ya prácticamente en marcha el nuevo hiper de Valdespartera, todo esto mientras a diario cierran pequeños comercios, los que a la hora de la verdad estructuran los barrios y estimulan una ciudad consolidada y sólo quedan cuatro mercados abiertos en una ciudad de 700.000 habitantes.
Puerto Venecia y Plaza Imperial, Zaragoza
- Sin restricciones a la libre competencia. No podrán establecerse trabas ni moratorias. Tampoco podrá limitarse la apertura por cuestiones económicas o de saturación de la oferta.
- Límites por interés general. Solo podrán descartarse proyectos por motivos medioambientales, de protección del patrimonio o de entorno urbano.
- Adiós a las comisiones provinciales. Los órganos de participación social desaparecerán porque la competencia no podrá opinar en los procesos.
- Procedimientos más ágiles. Se unificarán los procesos para nuevos proyectos y se harán más sencillos.
Otra de las cuestiones clave de esta reforma de la ley autonómica de comercio y el plan de equipamientos para dar vía libre a la instalación de superficies comerciales con independencia de su tamaño. Lo que en la práctica se traduce en aquí vale todo, excepción hecha de las pequeñas zonas que tienen algún tipo de figura de protección ambiental o por protección del patrimonio histórico-artístico o de entorno urbano.
Recordar que Aragón fue la primera comunidad en levantar su moratoria en el caso de Zaragoza, tras muchas presiones por parte de grandes empresas comerciales. Hasta ahora, además cada comarca aragonesa tenía un límite de área comercial en función de su población y otros criterios. Cuando este se sobrepasaba, el procedimiento para autorizar la apertura era más complicado y contaba con la participación de agentes sociales. Ahora mismo el criterio es absolutamente neoliberal y todas las grandes superficies pueden instalarse dónde les de la gana, prescindiendo de criterios como el impacto poblacional o la destrucción del pequeño comercio.
Hay que tener en cuenta además que los movimientos comerciales suelen llevar equiparados movimientos de empresas de logística, de áreas industriales y otros que suele padecer la población de a pie, algunos presentados como mejoras, pero que suelen ser simples adaptaciones del tráfico rodado.
Y está claro que la función de sindicatos u organizaciones de consumidores era más bien simbólica, pero al desaparecer cualquier criterio de moderación social y dejar todo a la simple competencia económica, quedamos al capricho de las grandes superficies.
La reforma legislativa es consecuencia de la aprobación de la nueva directiva europea de servicios, que echa por tierra cualquier restricción a la libre competencia y favorece la apertura de centros comerciales. El gobierno central también se ha puesto manos a la obra para transponer la norma y reformar su ley, que data de 1996. El objetivo es que “haya café para todos” y todas las comunidades autónomas tengan los mismos criterios.


No Comments, Comentar o Enzala