El timo de la navegación
El fiasco de la navegación del Ebro sigue, exactamente con el resultado que esperábamos. Los beneficios, si los hubiera habido, hubieran sido privados. Pero como ha sido un desastre, la deuda va a ser pública. Finalmente el Ayuntamiento renegociará el contrato de navegación tras los malos resultados.
Y es que la navegación en el tramo urbano del Ebro ha terminado en fracaso económico. La concesionaria, Turismo Ebro Fluvial, preveía transportar este año 350.000 viajeros aprovechando el tirón de la Expo, pero suspende el servicio el lunes 6 de octubre con una cifra irrisoria de clientes y sin saber aún las compensaciones económicas a las que tiene derecho por contrato. Ni un milagro durante las fiestas del Pilar podrá enjuagar las pérdidas, dado que el acumulado apenas llega a los 18.000 clientes desde que se puso en marcha el transporte fluvial a finales de junio, un 5% del total previsto.

Recordar, asimismo, que estaba previsto transportar viajeros durante toda la Expo y la célebre navegación empezó a realizarse a mitad de la muestra, protagonizando algunos episodios bastante chuscos como encallamientos.
El trato para la empresa no puede ser más favorable, puesto que se va a ajustar el contrato a la exigua cifra de viajeros, lo que les permitirá una regulación de empleo y, como ya era previsible, una reducción del número de embarcaciones. A esto se suman las compensaciones económicas a la empresa, que no han sido aún especificadas.
Por supuesto, durante el invierno y las intensas crecidas primaverales de abril y mayo los barcos no van a navegar y será a mediados de mayo cuando empiecen con la mitad de “flota” a realizar sus ridículos trayectos. Ridículos, porque, a fecha de hoy, la más grande de las mismas, aún no ha conseguido remontar el río más allá del Puente de Piedra, lo que supone un trayecto de unos 500 ms. El célebre catamarán Félix de Azara, de 83 plazas, se ha tirado en el muelle prácticamente seis meses, demostrando una absoluta falta de previsión.
La concesionaria tampoco podrá alcanzar las previsiones de negocio hechas el año pasado para el periodo post-Expo, que se fijó en 100.000 viajeros anuales. Ahora están transportando una media de 500 personas a la semana (Una cifra, según parece también exagerada) y los planes pasan por retomar la navegación entre mayo y junio, “en función de las condiciones del río”, y mantener el servicio hasta las fiestas del Pilar. De esta forma, no llegarían ni a cubrir una cuarta parte de la cifra anunciada de mantenerse la actual demanda.
Este hecho no pasaría de ser uno más de los muchos fiascos económicos de la Expo si no fuera por la gravedad de sus consecuencias para el río Ebro. Recordar que, entre otras agresivas actuaciones, se ha dragado el río Ebro en tres ocasiones, horadando los fondos sin tener en cuenta los valores ambientales del río. Finalmente se excavó un canal de navegación, adaptando el río a los barcos en lugar de al revés, como hubiera sido lógico.

También se llegó a levantar la solera medieval del Puente de Piedra y se rebajó la misma, ante las protestas de las organizaciones de defensa del patrimonio.
Y aún a fecha de hoy, quedan pendientes las denuncias ecologistas frente a tanto despropósito, suponemos que archivadas en la papelera de la Confederación Hidrográfica del Ebro, que encima multó a los ecologistas.
Qué jodido es tener la razón…


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