El prometido cercanías…
Con motivo del 2008 se anunciaba a bombo y platillo el advenimiento de la red de cercanías de Zaragoza, que de momento parece ser un espejismo, como tantas otras obras relacionadas con la panacea del 2008 que en 2009 siguen a medio hacer.

Proyectos que acompañaban el de la Expo no se hicieron, los alrededores de la estación Delicias, siguen en una especie de obra permanente y la Milla Digital permanece parada. El tramo cubierto de la A-68, que debía descongestionar la entrada de vehículos ahí está, a espera de financiación.
Pero sin duda, un proyecto que afecta muy cercanamente a la movilidad urbana, es el deficiente e infrautilizado servicio de cercanías.
Zaragoza Alta Velocidad (ZAV) va a dejar otra obra a medio terminar. Los usuarios del Cercanías podrán estrenar a lo largo de abril (O mayo, o quién sabe) la nueva estación de Miraflores pero no tendrá acabado su acceso principal. El edificio de dos plantas sí se ha concluido y se podrá utilizar cuando acaben los trabajos de instalación de la acometida eléctrica que proporcionará el suministro a las instalaciones, pero quedará pendiente el acceso ubicado en la planta primera, que quedará de esta manera prácticamente inutilizada.
Esta última fase se queda aplazada sine die porque, según fuentes oficiales de Zaragoza Alta Velocidad, “estos trabajos no corresponden a la sociedad pública”. El proyecto incluía crear un talud a ambos lados del cajón de hormigón que cubre las vías y una elevación del terreno que alcance los ocho metros de altura hasta llegar a la puerta principal del edificio.
Como ya ocurriera con el túnel de salida a la A-68 o en su día con la estación de Delicias, ambos ejecutados por ZAV, por falta de financiación o de previsión en los plazos, el edificio iniciará su actividad en precario, porque ni estará acondicionado el entorno ni tampoco la conexión entre Tenor Fleta y el tercer cinturón. Este tramo le corresponde al ayuntamiento pero no lo hará, por falta de dinero, hasta el 2010.
La cosa es tan chusca, que ni siquiera está prevista una inauguración oficial y simplemente se sustituirá el actual camino provisional, un verdadero lodazal, de entrada por la entrada lateral del edificio, ahora usada solo por los trabajadores.
Mientras tanto el servicio es prácticamente simbólico, con unas decenas de usuarios al día que se encuentran con una estación en el Portillo, situada en mitad de un páramo y rodeada de obras, una parada prácticamente inútil en la Intermodal y con la guinda de la estación de Miraflores, situada además a casi un km de las viviendas más cercanas. Impresionante.


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