Expo Paisajes desinflándose
Ni la ciudadanía, ni la oposición política, ni el sentido común.
Nadie da un duro por la futura Expo Paisajes 2014 en una situación tan delicada como la que está atravesando el Ayuntamiento de Zaragoza, sin capacidad de mayor endeudamiento , gracias a eventos como la Expo 2008, de la que seguimos sin tener nada claras las cuentas, más allá de la pérdida de 501 millones de euros.

Imágenes de tulipanes, esa conocida flor típica de Zaragoza
Lo de Expo Paisajes no deja de ser curioso. Un evento que se vendió a bombo y platillo, tras la Expo de 2008, como el nuevo “impulso” a la zona Este de la ciudad, en forma de nuevo pelotazo con viviendas, sin aclarar cuántas ni en qué condiciones, e infraestructuras de las que se ignora casi todo y parecen más un brindis al sol que otra cosa.
Pese a esta situación más que evidente, contra toda lógica, el Ayuntamiento zaragozano sigue empeñado en seguir adelante con un proyecto que a la ciudadanía mayormente le importa muy poco y hasta desconoce su existencia. Como tampoco nadie desde el propio consistorio parece saber explicar la finalidad o contenidos de la muestra.
Aún así el concejal Francisco Catalá, teniente de alcalde de Economía y Hacienda, sigue empeñado en “esperar hasta 2011”, según aseveró frente a las cuestiones planteadas por los demás grupos políticos. Y todo este sinsentido quedaba confirmado en el pleno municipal del 28 de mayo, cuando el propio PAR, miembro del gobierno municipal, dejaba sólo en su defensa numantina de la Expo Nabo al PSOE con su adalid Jerónimo Blasco, convirtiéndose los socialistas en el único grupo municipal que votaba a favor de la celebración de la costosa mamarrachada, manteniendo la asignación presupuestaria prevista, lo que fue rechazado por todos los demás grupos.
Pero es que hasta la propia web municipal desmiente hasta cierto punto al propio PSOE, dado que este tema de la Expo 2014, carece hasta de logotipo, o de la mínima información o publicidad sobre su futura celebración, en un claro gesto que viene a querer decir que el
propio consistorio no tiene nada claro lo que va a ser de tan peregrino evento.
Hoy por hoy, Expo Nabo se ha convertido en un cadáver que esperamos no empiece a apestar demasiado, aunque, como todos estos eventos, ya ha empezado a costar dinero aún antes de ser tan siquiera un bosquejo de lo que se haría, en forma de estudios (Que se encargaron a Idom) , contactos y viajes oficiales para una elección a la que sólo se presentaba Zaragoza.
Y todo esto a revueltas del esperpento de Gran Scala y sus misteriosas maniobras, la capitalidad cultural de 2016, la construcción de un nuevo estadio de fútbol valorado en 135 millones como si fuera la mayor de las necesidades de Zaragoza y la guinda de las olimpiadas de invierno en la ciudad donde nunca nieva y para las que ya se está gastando dinero, con
unas ínfimas posibilidades y a 12 años vista.

