Una Expo mileurista
Las personas que trabajan en la Expo, al margen de los voluntarios que hacen el primo para las empresas que promueven el evento, se mueven bajo tierra, cual individuos de Un Mundo Feliz de Huxley. Y no es una metáfora, sino que es la realidad más patente, habida cuenta que bajo los relucientes pabellones están las instalaciones destinadas a logística, restauración, vestuarios… Y toda la miseria oculta de unas condiciones de trabajo lamentables.
Hasta 16.000 empleos directos leímos hace tres años en la prensa que iba a generar Expo 2008.
Seguramente si contamos por número de contratos la cifra que nos sale desde la aprobación de la muestra es mucho mayor, aunque desde luego si este es el tipo de empleo que deseamos, la cosa se presenta un tanto negra, sobre todo porque el término “directos” se ha diluido en un maremágnum de subcontratas, ETT’s y trabajo precario.

La Expo se ha convertido en campeona de temporalidad y precariedad, a base de contratos por períodos de un mes, una semana, unos días, un día… Toda una variedad de contratos-basura a mayor gloria de constructoras como Acciona, FCC o Dragados, que se han llevado la parte del dragón.
Los que han construido y construyen todavía la Expo mayormente han sido personas inmigrantes trabajando a turnos infernales en un terreno que en un principio era un barrizal infame, tras la tala de su capa vegetal, y luego ha sido una inmensa obra que se ha cobrado dos vidas en principio y ha sido causa de decenas de accidentes, alguno de ellos especialmente grave, solucionados con compensaciones económicas.
Nos resistimos a considerar todo esto agua pasada y seguramente merece un análisis a fondo. Pero, en estos momentos ¿Quién contrata a l@s trabajadores/as de la Expo? ¿Cuánto sacan de trabajar allí?
La sociedad Expoagua se gestiona de forma pública y privada a un tiempo, pero esto se traduce a través de una unión temporal de empresas donde los directivos son de libre elección, desde Roque Gistau o Jerónimo Blasco, presidente de la sociedad y director general respectivamente, con salarios que no se han hecho públicos pero que se presumen millonarios. Otros altos cargos son Javier Monclús, jefe de área del Plan de Acompañamiento del Consorcio Expo o Antonio Silva, jefe de prensa. Todos ellos, elementos puestos a dedo con unos sueldos de vértigo.
Expoagua ha contratado, por otro lado, a unos cuantos cientos de trabajadores que ocupan plazas como técnicos de sonido, iluminación o mantenimiento, almaceneros y toda una suerte de profesiones acogidas a los más diversos convenios. Entre estos trabajadores/as las denuncias se acumulan, pero hay dos fundamentales: No se están pagando buena parte de las horas que se realizan y los horarios alcanzan límites de demencia.
En la muestra existe en principio un horario de apertura y cierre, pero es común entre los currantes de Expoagua encontrarse con cambios de horario de los que se avisa telefónicamente con un tiempo ínfimo, esperándose de ellos/as, no olvidemos que son personas con contrato temporal y que vienen de los más diversos puntos del Estado, disponibilidad absoluta. Entre las personas encargadas de sonorizar e iluminar los diferentes espectáculos, asimismo, ya se ha hecho pública la denuncia de la costumbre de no pagar horas extras por parte de Expoagua.
Pero si esto hace la propia Expo, ya no hablemos de sus subcontratas.
Randstad es una multinacional que factura unos 10.000 millones de euros anuales. Randstad se presenta de cara al exterior como Expo directamente, al tener la exclusiva de contrataciones de la propia muestra, a través de sociedades instrumentales como UTE-Expo. Es la que mayor variedad de contratos presenta, desde técnicos medios y superiores a personal de conserjería, limpieza o mantenimiento.

En teoría sus trabajadores/as debían pasar una rigurosa selección previa y se presentaron miles de instancias para los algo más de 3000 puestos que debía cubrir, que luego han resultado no ser tantos.
Los salarios de Randstad son ridículos, suponiendo, a la hora de cobrar, entre 1200 y 1500 euros. Todo ello con pagas prorrateadas incluidas. Las percepciones salariales están regidas por un batiburrillo de convenios que incluyen el de espectáculos, hostelería, metal (¿?) y el de limpieza mayormente, aunque la inmensa mayoría en las categorías más bajas de estos sectores.
Randstad se ha inventado una fundación que lave su imagen y anunció a bombo y platillo que ha seleccionado a 55 personas para trabajar en la Expo. Un porcentaje ridículo que, ya de paso, ahorra el coste de la seguridad social y unos cuantos impuestos a tan lucrativa “ONG”.
Mantelnor, gestiona el Pabellón de España de la Expo entre otros espacios de la muestra. Esta empresa, que hasta el momento era una completa desconocida en Zaragoza, abrió sede prácticamente ex profeso para la Expo y de hecho ésta se sitúa a 500 metros de Ranillas.

El personal subcontratado por esta empresa ejerce fundamentalmente labores de azafata/o y conserjería, además de algunos puestos de mantenimiento, aunque también, como empresa de consultoría que fue en su origen, ocupan cargos de gestión en varios espacios, pero probablemente el más conocido sea el Pabellón de España.
El salario de los trabajadores de esta subcontrata, según denuncia de los mismos, es casi 200 euros brutos inferior a lo prometido durante el proceso de selección, lo que ha hecho que varias personas abandonaran el puesto a los pocos días de comenzar.
En total el salario percibido tras impuestos, teniendo en cuenta que hay flexibilidad absoluta de horarios y disponibilidad en festivos, brinca levemente los 1100 euros netos. Por supuesto, el de los responsables es mucho más alto.
Husa lleva la restauración en la mayor parte de cafeterías y chiringuitos de la muestra, incluyendo los propios comedores de l@s currantes, sumando un total de 28 restaurantes dentro de Ranillas. Husa es un grupo hotelero dedicado también a restauración, aunque no es su principal actividad, que posee 160 hoteles y factura miles de millones de euros anuales.

Uno de los hoteles del grupo HUSA
Regida por el convenio de Hostelería, sus trabajadores/as tienen que hacer horas a porrillo para cubrir el deficiente servicio que están prestando, según denuncias de los propios visitantes. De hecho el servicio de Husa destaca por su falta de calidad, llegando al extremo de que Sanidad tuvo que cerrar dos días los comedores de los trabajadores al detectarse una higiene deficiente.
Ferroser o Ferrovial Servicios es una de las empresas multiservicios más grandes del estado, perteneciente a un grupo empresarial propietario entre otras de la varias inmobiliarias, empresas de limpieza y toda una colección de empresas instrumento fundamentalmente del sector de la construcción.
Ferroser tiene adjudicadas contratas de limpieza y servicios de conserjería en las llamadas VillaExpo, residencia de los trabajadores y comisarios de los pabellones Expo.
Sus servicios de conserjería, para los que exigen idiomas, se pagan con una de las categorías más bajas del convenio del Metal, ordenanza, que son 14800 euros brutos al año, algo más de 1000 euros mensuales más pagas prorrateadas.
FCC, una de las empresas “apadrinadas” por el Ayuntamiento de Zaragoza, al ser la beneficiaria de la millonaria contrata de la limpieza pública, también saca su buena tajada de la Expo. Ha conseguido hacerse (cómo no) con la limpieza de varios de los espacios de la Expo, pero además también ha conseguido contratos de mantenimiento en pabellones y espacios comunes, jardinería e incluso conserjería en una de las sedes de Villa-Expo en Valdespartera.

Hermanas Koplowitz, accionistas mayoritarias de FCC
Los servicios de limpieza de la Expo los facturan aparte, aunque parte del personal que presta sus servicios en limpieza urbana son los mismos que recogen la basura y limpian zonas comunes de la Expo.
Las compañeras de la limpieza merecen mención aparte por ser su explotación común a muchas empresas beneficiarias del evento. La Expo debe estar limpia y reluciente, para lo que una breve lista de empresas de limpieza, entre las que están las más grandes del sector, se han hecho con las contratas de pabellones, oficinas, hoteles y alojamientos de trabajadores.
El salario de una limpiadora en la provincia de Zaragoza es poco mayor de 13000 euros brutos anuales, lo que hace que no se le pueda aplicar ni el calificativo de mileurista. Es uno de los peores convenios y la relación cantidad de trabajo con respecto a la remuneración del mismo es lamentable. Haciendo cuentas una limpiadora gana unos 800 euros mensuales netos, más tres pagas, lo que las sitúa en mileuristas peladas, teniendo en cuenta que estas pagas van prorrateadas en el caso de las subcontratas de la Expo.
Por si os da por visitar el engendro de Ranillas, acordaros que hay una serie de personas que pululan por allá para serviros refrescos a precios abusivos o poner la cara bonita de los pabellones y pensar que la cara laboral de la Expo no es precisamente la más hermosa del negocio. De hecho es una cara bastante turbia.


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