Costes y sobrecostes
Que tendrá que pasar un tiempo, probablemente no corto, para saber cuánto ha costado la Expo al erario público es algo que nos suponemos. Pero a fecha de hoy el baile de cifras con el coste sólo de los edificios, gastos de explotación aparte, es mareante hasta el punto de que no sabemos a ciencia cierta el coste real de prácticamente ninguna edificación.
Estamos terminando agosto y los edificios fueron entregados a Expoagua hace meses, pero a fecha de hoy solo el Acuario y la Torre del Agua están tasados y el coste es aproximado, aunque eso no quita para que las cifras sean de vértigo.
El coste de la Torre del Agua, se ha cifrado en aproximadamente 42 millones de euros (No está mal 7000 millones de las antiguas pesetas para un edificio vacío). El coste del acuario fluvial, presupuestado en 21 millones y que se ha ejecutado por la misma cantidad.
Queda fuera de las cuentas edificios como el pabellón de España, que no ejecuta la Expo sino la SEEI o Sociedad Estatal de Exposiciones Internacionales y cuyo coste de momento es desconocido.
COMPARATIVA DE COSTES
|
Edificio |
Coste inicial |
Coste actual |
Coste constructoras |
Desfase |
|
Pabellón-Puente |
21 millones |
70 millones |
80 millones |
300% |
|
Torre del Agua |
40-42 millones |
42 millones |
42 millones |
0% |
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Acuario fluvial |
21 millones |
21 millones |
|
0% |
|
Azud |
0 (Pagaba Endesa) |
24 millones |
Aprox 40 mill. |
67% |
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Palacio de Congresos |
42 millones |
60 millones |
Pendiente arbitraje |
Entre un 20% y 40% |
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Edif Países participantes |
50-60 millones |
Pendiente arbitraje |
Aprox 100 mill. |
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Puente Tercer Milenio |
11 millones |
22 millones |
Pendiente cierre cuentas |
100% |
Pero las cifras de verdad temibles llegan con los edificios que están pendientes del dictamen de un comité, creado por Expoagua, que debatirá sobre las cifras del resto de los edificios y sobre la forma de liquidar las facturas en infraestructuras que se han ido en algunos casos al doble del coste previsto.
Un buen ejemplo lo tenemos en Pabellón Puente, que alcanza ya los 70 millones de inversión, por todos los contratiempos, incluidas las riadas, que ha sufrido en su proceso constructivo y las modificaciones estructurales que ha habido que incorporarle sobre la marcha para poder llevarlo del plano a la realidad. La constructora pide una cantidad superior a los 80 millones. Recordar que el célebre puente había sido rechazado en otras ciudades por su complejidad técnica, como ha quedado patente. En la fase de anteproyecto, su estructura iba a costar una cifra que rondaría los 21 millones de euros, con lo que estaríamos hablando de triplicar el coste de la obra en 3 años.

Asimismo, también acumula un buen sobrecoste el Palacio de Congresos, cuya construcción estaba en 42 millones y el equipamiento en 10, y que actualmente ronda ya los 60 millones, según fuentes de Expoagua, pendiente de cerrar cuentas de equipamientos. También están pendientes de cerrar el pabellón de Aragón, que se ha disparado un 20% sobre lo previsto; cuatro plazas temáticas del frente fluvial; y el edificio más caro y más grande de la muestra, el de los países participantes, que se construyó en seis fases y en una de ellas tuvo un incremento del 40%, con lo que podría brincar en su totalidad la estratosférica cifra de los 100 milones de euros.
Junto con estos edificios del recinto de Ranillas, hay otras obras que ya no dependen de Expoagua pero que forman parte del Plan de Acompañamiento de la Expo que se han disparado. Es el caso del puente del Tercer Milenio, diseñado por el ingeniero oscense Juan José Arenas, que acumula un desfase del 70% o el parque metropolitano del agua, obra de los arquitectos Iñaki Alday y Margarita Jover.
Y un caso para nota es el del azud del Ebro que en principio iba a pagar Endesa y que ha terminado siendo sufragado en su totalidad por el Ayuntamiento de Zaragoza con un coste inicial de 24 millones de euros, pendiente aún de ajustes finales, pero que bien podría rondar los 40 milloncejos, teniendo en cuenta aparte que no está sirviendo para lo que se previó.
Aunque no todo son malas noticias para nuestros bolsillos. El Pabellón de España, que parece ser el único donde se ha empleado el sentido común en adaptarlo a su entorno y realidad, se han rebajado costes y llegado a tiempo, lo que responde a hacer ejercicio del sentido común en la arquitectura, según Mangado, arquitecto del mismo, que ha declarado, en un ejercicio de sinceridad “las empresas constructoras aprovechan las circunstancias excepcionales de una Expo para sacar condiciones económicas ventajosas”.
Como guinda surrealista del pastel las declaraciones de algunos responsables de Expoagua, que, con un solo edificio ajustado al presupuesto inicial, afirman que no esperan un desfase en el conjunto del presupuesto, que asciende a 700 millones de euros.


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