ZH2NO

Expos y urbanismo en Zaragoza – La información que te falta

Gran Scala, despedida y cierre

Gran Scala, el sueño de los casinos de Monegros, se va sin despedirse, de hecho sin decir ni pío prácticamente tras un año de desaparición de los terrenos que presuntamente iba a ocupar en la localidad monegrina de Ontiñena.

El 10 de febrero de 2012 caducaron, por impago, las últimas opciones de compra que varias decenas de vecinos habían suscrito con International Leisure Development Spain. Su matriz ILD, un consorcio internacional formado por sociedades radicadas en paraísos fiscales y dirigido por empresarios habituados a vivir en el filo de la navaja, aterrizó en Aragón a finales del 2007 como promotor de un macrocomplejo de casinos y parques temáticos que, según explicaban en un bonito Powerpoint, iba a generar una inversión de 17.000 millones de euros.

Fiesta-presentación de Gran Scala. Diciembre de 2007, Salón de la Corona.

Al levantar el vuelo, sus jefes han dejado un reguero de deudas de cientos de miles de euros. De hecho, en estos momentos, las opciones de compra están embargadas por las deudas generadas por ILD con el bufete de abogados que iba a tramitar el super-proyecto, aquel que iba a ser el más grande de Aragón desde los Reyes Católicos. A este bufete se le adeudan 250.000 euros.

ILD había formalizado opciones de compra sobre 1.300 hectáreas de campos y monte a un precio muy superior a su valor de mercado. Pagó un 14% del valor de venta de un millar de ellas y un 2% de las 300 restantes. Eso supuso que unas decenas de vecinos se hayan repartido en los últimos años algo más de 1,2 millones de euros. Y eso ha sido todo, porque más dinero, más ideas al margen de la presentación ya citada y unas pocas infografías no ha habido. ILD ni tan siquiera ha llegado a tener una oficina estable, todo se ha manejado desde despachos de abogados y en todo momento se ha mantenido un cierto secretismo sobre las presuntas gestiones que se estaban llevando a cabo.

Ahora sabemos que probablemente no hubo más gestión que vender la moto a toda costa a terceros y pillar el dinero de un pastel especulativo a costa de unos terrenos de valor ínfimo que se revalorizarían automáticamente. Ideas típicas de los años en que se presentó el proyecto con pompa y boato en el Salón de la Corona de la Aljafería en diciembre de 2007, aquellos tiempos del ladrillo desbocado.

Ahora es el tiempo en que todo el mundo se hace el loco. Nadie quiere saber nada, nadie hace declaraciones. Ni Marcelino Iglesias, ex-presidente de la DGA y valedor del proyecto en un primer momento. Ni Arturo Aliaga o José Angel Biel, del PAR, ese peculiar partido que arrastra toda suerte de manejos turbios y que, sin embargo, siguen en el Gobierno de Aragón una legislatura más. Ni mucho menos los responsables directos de la promotora ILD, una mezcla de trileros de todo tipo, investigados por el Periódico de Aragón en reportajes que conducían a los paraísos fiscales, las conexiones bolivianas, sociedades chipriotas y a deudas con Hacienda que superaban los 350.000 euros.

El muerto empieza a apestar, pero nadie quiere darle sepultura, porque por lo visto nadie hizo nada. Los funcionarios que tuvieron que hacer gestiones para una ley hecha ex-profeso lo debieron soñar, la presentación con fondos públicos no debió existir, ni nadie promulgó leyes y avaló a una cuadrilla de mafiosos.

Nadie asume responsabilidades en el Aragón de los proyectos estrella, pero el despropósito existió y queda para los anales de la desvergüenza institucional.